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diumenge, 18 de desembre del 2022

Transición energética y territorio: hay alternativa


Article signat pels geògrafs Josefina Gómez-Mendoza (Universidad Autónoma de Madrid), Oriol Nel·lo (Universitat Autònoma de Barcelona), Joan Nogué (Universitat de Girona), Rafael Mata Olmo (Universidad Autónoma de Madrid), Pilar Paneque (Universidad Pablo Olavide) i Joan Romero (Universitat de València), publicat a La Vanguardia el dia 17.12.2022.



La transición energética constituye, sin duda, uno de los retos más decisivos y acuciantes a los que se enfrentan las sociedades contemporáneas. Su necesidad obedece a la urgencia de mitigar el proceso de cambio climático y sus efectos, a lo que se suma el progresivo agotamiento de las fuentes de energías fósiles –carbón, petróleo, gas- que lo han generado. El reciente aumento de los conflictos geopolíticos, en buena medida causa y efecto de las tensiones energéticas, evidencia hasta qué punto resulta perentorio afrontar este desafío.

En este contexto, desde diversas instancias internacionales se ha planteado la necesidad de emprender un proceso de transición basada en tres principios. En primer lugar, el progresivo abandono de los combustibles fósiles en beneficio de las fuentes de energía renovables. En segundo lugar, el fomento de la eficiencia energética y la modificación de las pautas de consumo para potenciar el ahorro. Por último, la aproximación de la producción y el consumo de energía, con el fin de reducir la dependencia exterior y fomentar la responsabilidad de cada comunidad en la gestión integral del ciclo energético.

Los objetivos de la transición energética están plenamente justificados y merecen el más amplio apoyo. Sin embargo, su aplicación práctica está encontrando dificultades muy notables, entre las que destacan las derivadas de su impacto territorial.  Así, con preocupante frecuencia la implantación de las instalaciones destinadas a la generación de energías renovables y su integración en la red -sobre todo, eólica y fotovoltaica- suscita pugnas que retrasan o impiden su desarrollo. Aunque en ocasiones se expresan en términos políticos e ideológicos, los conflictos son a menudo interpretados como simples pulsiones de tipo NIMBY, es decir, como el rechazo egoísta por parte de una comunidad o un sector de la población a aceptar cerca de casa aquello que se estaría dispuesto a admitir en cualquier otro lugar. Sin embargo, a nuestro entender, las causas de la conflictividad en torno a la transición energética son mucho más complejas.

De entrada, tienen relación con el alcance territorial que el proceso de transformación implica. Las instalaciones para la producción de energía a partir de fuentes renovables requieren la ocupación de extensas superficies de suelo. En el caso de Cataluña, por ejemplo, se ha calculado que para producir el mismo volumen de energía que se consume ahora a partir de fuentes enteramente renovables sería necesario ocupar 660 km2 adicionales de suelo, es decir una superficie equivalente a más de seis veces la ciudad de Barcelona. El impacto territorial de dicha transformación no puede ser, pues, minusvalorado. El volumen total de superficie necesaria para la generación de energía renovable, de acuerdo con los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), y los procesos de fragmentación y desorden territorial que tal despliegue ocasionarían, constituyen una hipoteca para usos alternativos del suelo, implican un impacto significativo sobre hábitats naturales de interés y su conectividad, alteran, a menudo de manera radical, el paisaje y condicionan de forma irreversible actividades y formas de vida en muchos territorios. Así, la implantación de las energías renovables, deseable como es, afecta a un conjunto de bienes comunes, como el suelo fértil, la biodiversidad y el paisaje, que son también de importancia vital en el proceso global de transición ecológica en el que se inserta la transición energética.

Por otra parte, la conflictividad territorial obedece también a la distribución de los beneficios y las cargas del proceso de transición energética. Pese a las declaraciones sobre la conveniencia de aproximar producción y consumo energético, lo cierto es que las instalaciones para energías renovables se están ubicando de manera mayoritaria en territorios poco poblados, que ven muy escasamente compensada la transformación de su entorno y su paisaje. Asimismo, pese a las posibilidades de avanzar hacia formas de producción energética y comercialización más distribuidas y plurales, las iniciativas energéticas locales han encontrado hartas dificultades para afianzarse, mientras el protagonismo de la transición vuelve a privilegiar a grandes empresas del sector, lo que puede conducir a la consolidación de nuevos oligopolios. Finalmente, incluso allí donde se está consiguiendo promocionar medidas de eficiencia energética o de fomento del autoconsumo, se observa que tales medidas, en vez de distribuirse de forma igualitaria entre la población, favorecen sobre todo a hogares acomodados, que cuentan con mayores recursos, información y capacidad de organizarse. De esta forma, el proceso de transición energética, en vez de propiciar una mayor equidad territorial y social, podría implicar un incremento de las desigualdades existentes.

A la conflictividad ha contribuido, también, la actitud de los poderes públicos. Además de evidenciarse de nuevo un gran problema de gobernanza y descoordinación entre administraciones (la Administración General del Estado puede aprobar plantas fotovoltaicas de más de 50 MW incluso con informes negativos de una Comunidad Autónoma), estas se han mostrado, en términos generales, remisas a la hora de gobernar el proceso. Durante un largo tiempo, han dificultado incluso las iniciativas energéticas de carácter comunitario, social o individual -por ejemplo, a través del malhadado “impuesto al sol”- en beneficio de las grandes empresas. Por otra parte, salvo en contadas excepciones y pese a lo que en materia de planificación establece la Directiva (UE) 2018/2001 relativa al fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables, los poderes públicos no se han dotado de instrumentos de planificación territorial que orienten las implantaciones energéticas, estableciendo claramente los espacios excluidos y los de preferente localización, aprovechando para estos últimos de manera prioritaria los terrenos degradados, los corredores de infraestructuras energéticas y de comunicación ya existentes, así como los polígonos industriales y comerciales, y las áreas logísticas. El suelo agrícola debería ocuparse cuando ya no hubiera más alternativa y no como primera opción, porque la transición energética, necesaria y deseable, no puede ir en detrimento de la base material de la producción de alimentos y de la vida que albergan los suelos.

Por el contrario, se está decidiendo proyecto a proyecto, sin una consideración global del territorio de implantación y con unos procedimientos de evaluación ambiental muy poco participativos a escala local. Además, al no existir instrumentos de planificación territorial o sectorial, se está vulnerando también el efecto útil de la Directiva 2001/42/CE, relativa a la evaluación de los efectos de determinados planes y programas en el medio ambiente, muy pertinente para megaproyectos de renovables de tan alta incidencia ambiental y territorial en las escalas comarcal y local. Salvo excepciones, ha sobrado improvisación y ha faltado gobernanza territorial, previsión, claridad y un buen conocimiento de los territorios. El riesgo de “metástasis” territorial, de nuevas burbujas especulativas e incluso de judicialización, puede ser la consecuencia de no haber partido de una buena planificación estratégica y de planes territoriales sectoriales claros que confieran coherencia al proceso.

Las urgencias sobrevenidas no son argumento para sostener que “no hay alternativa” porque esa afirmación, a nuestro juicio, no se ajusta a la realidad. Se ha echado en falta hasta ahora una discusión en torno a modelos, así como mayor transparencia y participación de los actores concernidos, en especial en la escala local. Parecería que, renunciando a intervenir de manera efectiva, las administraciones quisieran privilegiar la presunta eficiencia económica en detrimento de la equidad territorial, ambiental y social. Se trataría de una visión profundamente errónea: la transición energética solo será posible si es, a un tiempo, eficiente y justa. De lo contrario, suscitará tales resistencias que resultará inviable.

dijous, 9 de febrer del 2017

Llums (i ombres) de la urbanització

Acaba de publicar-se el llibre La luz de la ciudad. El proceso de urbanización en España a partir de las imágenes nocturnas de la Tierra. El volum recull el principals resultats de la recerca duta a terme per Oriol Nel·lo, Joan López, Jordi Martín i Joan Checa del Grup d’Estudis sobre Energia, Territori i Societat (GURB) de la Universitat Autònoma de Barcelona. La recerca s’ha dut a terme entre els anys 2014-2016 en el marc del programa Retos de la Sociedad del Ministerio de Economía y Competitividad.
La investigació té per objecte l'estudi del procés d'urbanització a Espanya en el període 1992-2012, tot partint d’una font relativament novedosa: les imatges satel·litàries nocturnes proveïdes per la National Oceanic and Atmospheric Administation dels Estats Units d' Amèrica.
El seu estudi estudi permet constatar que l'any 2012 la lluminositat urbana al voltant de les 48 principals ciutats espanyoles situades a la península i les Illes Balears cobreix una superfície de 16.098 km2. Aquesta superfície representa un àmbit territorial 2,4 vegades superior al del sòl ocupat per cobertes urbanes i s'expandeix a un ritme molt superior al d'aquestes (133% davant del 39% respectivament en el període estudiat).
Pel que fa a la seva localització, les àrees de major intensitat i superfície de lluminositat es troben a la costa mediterrània peninsular i a l'aglomeració madrilenya. Per donar un ordre de magnitud: en el litoral mediterrani, la lluminositat en els entorns de les ciutats de Girona, Barcelona, Tarragona, Castelló, València, Alacant i Múrcia s’ha expandit durant el vintenni 1992-2012 un total de 4.093 km2 (és a dir, una superfície superior a l’illa de Mallorca).
L'aplicació de la mateixa metodologia d'estudi a 20 metròpolis europees porta a constatar així mateix que el ritme d'expansió de la lluminositat en els entorns de les grans ciutats espanyoles tendeix a ser molt superior a la mitjana de les majors ciutats europees.
Des del punt de vista metodològic la investigació –que fou presentada el passat dia 2 de desembre a l’Institut d’Estudis Catalans-  indica que, tot i presentar algunes importants limitacions i inconvenients, l'ús de la imatge satel·litària nocturna resulta un instrument de notable interès per l'estudi del procés d'urbanització. La seva principal virtut consisteix precisament en permetre una aproximació a l'estudi dels usos urbans del sòl en què es combinen la morfologia urbana i la intensitat dels usos. Finalment, cal fer notar que de les conclusions de la investigació es poden derivar rellevants implicacions per a les polítiques públiques, especialment pel que fa a ús dels recursos energètics i a l'ordenació del territori.

divendres, 11 de juliol del 2014

El paisatge de la llum: l’electricitat en la configuració del paisatge pirinenc

Entre els dies 10 i 13 de juliol es celebra a la ciutat de Tremp el curs Hidroelèctiques: paisatge, territori i societat. Es tracta d’una iniciativa de gran interès que te com objectiu proposar una reflexió innovadora sobre la relació entre paisatge, societat i producció elèctrica al Pirineu català.
En efecte,  les grans obres per a la construcció de les infraestructures hidroelèctriques que es realitzaren en a les conques de les Nogueres i el Segre al llarg del segle XX contribuïren de manera decisiva a transformar la societat pirinenca i deixaren una empremta extraordinària sobre el paisatge. Ara bé, aquesta empremta ha estat percebuda, molt sovint, de forma negativa. Des de la Renaixença, l’imaginari col·lectiu català ha volgut veure sovint en el Pirineu un reducte de naturalitat i de ruralitat, bressol de la nació i gresol de les essències, que casava malament amb la presència de les grans infraestructures hidroelèctriques modernes. Així, en la percepció i la presentació del paisatge pirinenc aquestes han estat oblidades, marginades, simbòlicament cancel·lades.
Tanmateix, l’evolució contemporània del Pirineu català –de Catalunya sencera, de fet- seria impossible de comprendre sense tenir en compte el paper primer ordre que la gran empresa hidroelèctrica, amb les seves llums i les seves ombres, hi ha representat. La virtut del curs al què fem referència es precisament cridar l’atenció sobre aquest fet i reivindicar la necessitat de recuperar el patrimoni hidroelèctric com element clau per a la comprensió i, per què no, l’atractiu del paisatge del Pallars i la Ribagorça. Només parant especial esment a elements com les obres gegantines de la Vall Fosca, als embassament de Sant Antoni i Escales, a la intervenció de Mont-Rebei, o a les centrals de Llavorsí i Tavascan es possible explicar i entendre el cúmul d’esperances, penalitats, gestes, enginy, explotació, conflictes i penalitats que han configurat el paisatge i la societat pirinenca contemporània.
Val a dir, a més, que la presència de les grans infraestructures hidroelèctriques, lluny de ser necessàriament un element negatiu, pot esdevenir, tractada de manera adequada, un motiu d’atracció. Un atractiu per aquells que volen no només consumir imatges estereotipades del territori, sinó entendre’n l’evolució; per aquells que lluny de limitar-se a travessar una contrada aspiren relacionar-se amb els que hi viuen; per aquells que defugen l’estètica convencional dels parcs temàtics i s’interessen per la bellesa creada per al diàleg de la societat amb el seu entorn. A Alemanya varen transformar una gran àrea industrial obsoleta del Rhur en el famós Emscher Park. Més a prop, a les valls del Llobregat es pugna des de fa temps per recuperar i posar en valor el patrimoni de les colònies industrials i les fàbriques de riu. En un context en el que, arreu del món creix la voluntat de comprendre el paper que el factor energètic ha tingut i tindrà en l'evolució de la societat, per què podrien de fer les comarques pirinenques quelcom de similar amb el seu formidable patrimoni hidroelèctric?
El curs Hidroelèctiques: paisatge, territori i societat és d’una activitat organitzada per la Universitat de Lleida i l’Ajuntament Tremp. Coordinat per la historiadora Joana Franch, i inaugurat el dia 10 de juliol amb sengles intervencions de l’alcalde de la capital del Pallars Jussà, Victor Orrit, i del president de la Confederació Hidrogràfica de l’Ebre, Xavier de Pedro, dedica el dia 11 a la reflexió sobre la relació entre producció d’energia i paisatge (amb una conferència d’Oriol Nel·lo), el dia 12 a explorar la relació entre la industria hidroelèctrica i la conflictivitat social durant la primera meitat del segle XX (amb conferències del sindicalista Josep Maria Àlvarez i de l’historiador Manuel Gimeno), i el quart i darrer dia a la història dels regadius que les intervencions hidroelèctriques varen comportar (amb aportacions de Sisco Farràs, Joan Pericó, Xavier Tarraubella i Sergio Mothe). Es preveuen així mateix visites a Sopeira, central de Pont de Montanyana, Congost de Mont-Rebei  i central de Camarasa. 
[Fotografia: Isidre Blanc] 

dilluns, 1 de juliol del 2013

Procés d'urbanització i qüestió energètica

El procés d’urbanització i la qüestió energètica són dos dels vectors que estan configurant el present i el futur de les societats contemporànies. Paradoxalment, per un llarg període, que cobreix gairebé tres quartes parts del segle XX, va semblar que els dos temes podien considerar-se i tractar-se de manera independent. En particular, des del camp del planejament urbanístic es va actuar molt sovint com si el subministrament d’energia no tingués cap límit. Més encara, durant bona part del segle XX va poder semblar com si la ciutat pogués ser pensada i desenvolupada de manera separada de les preocupacions ambientals. La paradoxa és encara més colpidora si hom te en compte que el naixement de l’urbanisme modern, en el segle XIX, havia estat directament motivat, entre d’altres raons, per la preocupació pel subministrament d’aigua, el sanejament i altres temes directament relacionats amb el medi ambient.
No va ser fins la segona meitat del segle passat quan la crisi de les energies basades en fonts no renovables, les dificultats en l’accés als recursos hídrics i la constatació del procés de canvi climàtic van evidenciar que els problemes urbans no podien ser enfrontats de manera separada de les qüestions ambientals. I, viceversa, va esdevenir també clar que no es podien resoldre els problemes ambientals i energètics sense inscriure’ls dins de les polítiques urbanes.
Precisament per debatre sobre la relació entre el procés d’urbanització i les qüestions energètiques es celebra els dies 2 i 3 de juliol a Roma la conferència Energies for Future Urban Environments. Es tracta d’un encontre, organitzat per la Fondazione ENEL, que aplega experts de tot el món, juntament amb alcaldes de grans ciutats i representants de les empreses elèctriques. La conferencia, el coordinador científic de la qual és Oriol Nel·lo, combinarà ponències científiques amb una taula rodona d’alcaldes i tallers. Hi participaran, entre d’altres, experts com Zhu Dajian, de la Tongji University de Shanghai, Claudia Rodriguez Seeger, de la Pontificia Universidad Católica de Chile , Jan van der Borg, Catholic University of Leuven, Christopher Kennedy, University of Toronto, Federico Butera, Politecnico di Milano, Stefaan Simons, University College of London Australia, Francesc Muñoz, Universitat Autònoma de Barcelona, Richard Plunz, Columbia University, New York, Carlo Ratti, MIT, SenseAble City Lab, Cambridge(US), Chris Goodall, Carbon Commentary, Oxford, i Pier Paolo Maggiora, Pier Paolo Maggiora & Associati, Torí.